martes, 19 de abril de 2016

FÚTBOL POR ABAJO

En nuestro deporte rey no siempre hay que trabajar al galope de la gambeta y el huevo. Existen situaciones donde es mejor una correcta comunicación que un certero pase; por ejemplo en el universo del fútbol para ciegos. En ese contexto Gonzalo Lapachian es capitán de la selección nacional de futsal, siendo referente en un contexto poco formalizado y carenciado.


Estas húmedas tierras guardan refugio a miles de niños que crecen con ganas de ser algún día el 9 del Barcelona. Pero como buenos niños hay cosas que no saben aún. Desconocen la cara del fútbol que guarda beneficios colosales solo para una parte del gran mapa mundial, muchos otros la luchan a base de amor y convicción.
En este último grupo hay gran diversidad de situaciones, las cuales varían por
ubicación terrestre, calidad de vida o desarrollo físico. La historia de Gonzalo está enlazada con la última variedad situacional, ya que siendo un deportista nato desde su llegada a La Tierra, tuvo una pérdida que a muchos podría paralizar eternamente. La visión le fue negada completamente cuando se encontraba alrededor de la mayoría de edad, fue diagnosticado con retinosis pigmentaria, una enfermedad heredada al igual que parte de su familia. En definitiva era probable que Gonzalo en algún momento de su trayectoria vital careciese de visión. Quizá por esa especie de predestinación es que la postura del entrevistado frente a la vida sea de gran fortaleza y consciente de los hechos. Pero me animo a adelantar que la práctica deportiva fue otro gran río, el cual Gonzalo Lapachian supo nadar para seguir camino.

HOY HAY QUE SUDAR
Una de las llaves para transitar por esta vida de una buena manera se encuentra
colgada en el cuello del deporte. Ejercitar nuestro cuerpo aeróbicamente por
ejemplo, brinda gran cantidad de bienestar. Basta con agregar la exigencia
física a nuestra rutina semanal para saber lo que estoy narrando.
El entrevistado siempre practicó deportes. Ya desde pequeño Gonzalo supo variedades de nado dentro de una piscina, también conoció lo que es tener brazos fuertes usando remos en una embarcación, practicando regatas. Y si de velocidad hablamos, el dinamismo del boxeo tambièn supo ser procesado por el cuerpo de este montevideano, quien actualmente reside en la ciudad de Mercedes, Soriano.
Seas de Colonia, Cerro Largo o capitalino, el fútbol es una de las pecas características del Uruguay. La historia de Gonzalo con el fútbol tiene varios papeles, uno más pasivo pero pasional como el ser hincha. Con la aurinegra supo vivir momentos de alegría y de los otros, pero como buen seguidor siempre está cercano al mirasol, contemplando su interna compleja.
El otro rol está vinculado a la actividad deportiva, el cual tiene capítulos internos variados. Gonzalo tuvo un cambio de rumbo cuando perdió la vista y allí se planteó una incógnita en su vida. Preguntas se recitaban en su mente sobre la posibilidad de jugar al fútbol de otra manera, y la respuesta vino por parte del deporte mismo. Lejos de agregar más cuestiones, la actividad física ayudo a limpiar el terreno ofreciéndose como una noble e inspiradora herramienta.

PIE A PIE
El futsal para ciegos plantea para alguien como Gonzalo un nuevo lienzo donde pintar. Habiendo tenido la oportunidad de disputar fútbol clásico, el entrevistado se encontró con un nuevo deporte el cual le generó nuevas posibilidades: “Tenes que imaginar la escena, la posición en la cancha y pensar estrategias”. Cultivar el intelecto y al mismo tiempo ejercitar el cuerpo no es algo que abunde en un mismo lugar a mi entender, pero entre quien pregunta y quién responde hubo acuerdo en que el deporte, en palabras de Gonzalo: “Mejora la salud y te mantiene con la mente despierta. Con avidez”.
“Tenes seguridad. Cuando comprendes el deporte te moves sin temor, eso te da confianza”. Esta herramienta integral que puede ser el futsal para ciegos tiene algunas diferencias con el deporte que practica Godin o Suarez. En palabras de Gonzalo Lapachian el traslado del balón en este deporte “es importante y de lo primero que se practica”. “Los pies se colocan en forma de V, con los talones juntos. El balón va de pie a pie y así se traslada corriendo”. Se puede entender que esta situación de juego es fundamental para el objetivo del deporte: no perder la pelota y así tener más chances de anotar. Así, aquellos jugadores que logren traslado en velocidad serán los llamados “buenos jugadores”, y en ese sentido Gonzalo destaca. “La posibilidad de no perder el balón en movimiento y con velocidad es lo que define a un correcto jugador”, comenta este futbolista de la liga argentina desde 2012.
Más allá de otras particularidades que tiene este deporte, tales como los cascabeles dentro de la pelota para emitir sonidos o las barreras en el contorno del campo de juego, el futsal para ciegos guarda en la comunicación su eje y motor. En palabras de Lapachian esta característica “es fundamental en este deporte y potencia el trabajo en equipo”. El uso de la voz en esta modalidad futbolística puede dar al jugador una solución para el juego, así lo ejemplifica el entrevistado: “Cuando llevas el balón y te encontrás marcado o con poca salida, entonces tenes que llamar a algún compañero dentro de la cancha y este al responderte te da la noción de a donde pasar el balón”. Pero no solo hay comunicación dentro del campo de juego, sino que fuera hay auxiliares en distintas partes, los cuales pueden describir un mejor escenario con tan solo gritar “cambia” o “pasa”. Una última característica del deporte se encuentra bajo los tres palos, donde el golero es el único integrante del equipo que puede ver, esto lo convierte además en el guia de esa parte de la cancha. Los tres auxiliares por equipo no pueden salirse de lo establecido en lo que refiere a ser guías de los jugadores, de ser así están establecidas sanciones para las incorrecciones.

CON LA PINTA DE UN GORRIÓN
Hay varios motivos que llevaron al entrevistado a la posición de capitán o referente dentro de la selección. Su trayectoria en el fútbol para ciegos viene desde el 2010 y en la cancha se maneja como un clásico patrón del fondo. La voz de mando, su rol en la interna del grupo y su predisposición a los actos administrativos para obtener apoyo, son algunas de las cualidades que presenta la capitanía de Gonzalo dentro de la selección. En muchas otras partes del mundo el párrafo anterior pasaría sin pena ni gloria pero acá no, ya que el fútbol para muchos, es la razón de su vida. Quizá no esté bien eso, pero no me dedico a opinar sobre los demás; lo importante es que son un montón aquellos que encuentran en el once contra once, lo que otros obtienen escuchando Mozart: belleza, pasión, elegancia, tensión, etc. En ese universo rioplatense la figura del capitán toma dimensiones sobrenaturales, tanto esté en el fondo de la zaga con cuchillas afiladas en vez de botines, ligero como una gazela en la delantera y haciendo goles de todos los colores, o simplemente, plantado en el medio de la cancha con la 5 en la espalda haciendo que el fútbol pase por él.
Todo buen referente debe contar con una perspectiva a futuro y así poder visualizar posibles escenarios. Entre las preocupaciones que Gonzalo presenta cuando se pone la cinta de capitán, está la poca regulación que esta disciplina deportiva tiene en nuestro país. Ya el nacimiento del sector vino como sugerencia de la comunidad de deportistas ciegos y no por actores dentro del fútbol. La falta de organización lleva a tener un plantel muy diezmado en lo que a participación del interior se refiere, siendo mayoritariamente conformada la selección por muchachos que viven en la llamada zona metropolitana (sur del Uruguay). El carecer de orden hace que los fixtures de competencia sean poco planificados, llegando a tener campeonatos en forma muy esporádica. Otra falencia de esta disciplina está en la falta de un campeonato local que permita mayor flujo de jugadores y un mayor profesionalismo como en otras regiones. Sin ir muy lejos, Argentina presenta apoyo estatal para su selección y también hay aportes por parte de fundaciones para los distintos equipos del campeonato local. Mientras eso pasa acá al lado, en nuestro país no hay apoyo del Estado, quedando como única ayuda principal la que brinda la Mutual Uruguaya de Deportistas Ciegos. 
Quizá todo ese combo de problemas y carencias potenció la no participación de la selección nacional en los Juegos Paralímpicos del próximo septiembre en Rio de Janeiro, quizá no. Pero si es claro que la accesibilidad es un derecho que no siempre se concreta. Construimos el mundo de acuerdo a las posibilidades de algunos y son muy pocas, las veces y las acciones, donde implementamos inclusión para aquellos que no pueden transitar el mundo como los demás.
Que eso cambie.