sábado, 19 de agosto de 2017

LA IZQUIERDA EN EL URUGUAY

Sosita aurinegro

Hoy Luis Suarez nubla la memoria de muchos pero no esta mal recordar que nuestro pasado tuvo joyas envidiables.

El calor de las baldosas apura los dedos descalzos. Los pequeños pies buscan el balón que se mueve entre los jugadores más grandes. Ruben tiene 8 y se mueve con gracia dentro de la improvisada cancha de fútbol. La silenciosa calle construye la diversión de este puñado de pequeños en una temprana tarde donde la siesta dominical es asunto de mayores.

Desde el margen de Montevideo Ruben Sosa logró conquistar el Mundo Fútbol, principalmente por la destreza e intensidad de su pierna izquierda. También tuvo viveza dentro de la cancha, quedando a la altura de Diego Armando Maradona. Ambos astros atravesaron infancias complejas desde lo económico. Luego supieron estar en la cima de la montaña pero no todos tienen esa chance, la marginalidad sigue siendo la usina de promesas del balonpie regional.

Los brazos cruzados y la mirada en el infinito, un instante. Tan solo un momento porque es preciso volver al partido. Desde la linea de cal Sergio Markarian es testigo del poco fútbol que su cuadro propone. Un partido que no fluye al paladar de este renombrado técnico local. El año es 1982 y el equipo es Danubio Futbol Club, scuadra influyente en lo que refiere a cantera juvenil.

El vientre de Markarian poco a poco se va haciendo panza, mientras que sus cejas logran formar una v. El rostro fruncido se abstrae otro momento en el infinito y para cuando vuelve a la realidad ya se encuentra llamando a su colaborador. Hay claridad en su mirar. La decisión a tomar no es habitual y Markarian, como buen racionalista lo meditó. No era una clásica sustitución, hay varias por partidos.

Había algo más. Nuestro fútbol no promete excelencia constante y cuando surge una luz diferente, se nota. Debuta un jugador distinto a todos. Fuerza, precisión, ligereza. Ruben Sosa está entre los suplente de Markarian, y con tan solo 15 años sale a romper las estadísticas en el fútbol profesional de Uruguay.

NAPOLEON
El rival es FC Barcelona  y Zaragoza está en una final. Los albos avanzan por la banda central del campo, Juliá lleva el balón hasta que el blaugrana Migueli aparece yendo al piso tomando jugador y pelota. Falta dice el arbitro. Luego del tramite entre el golero y la barrera, Ruben Sosa con la 9 en la espalda se dispone a patear. Lo hace de manera fuerte. Velozmente el tiro viaja, pega en la barrera y entra en el arco; el golero culé entregado al otro palo. Uno a cero hasta el final. Zaragoza para 1986 levantaba su tercer Copa del Rey gracias a la destreza y bondad de este player charrua .

En dicha época el influyente mercado italiano lo sedujo y se fue a Roma a jugar por los celestes de SS Lazio. Una liga distinta con mayor fricción gracias a los fuertes defensores. Esto puso a Sosa en un mayor nivel como atleta del gol: Tanto en Italia como en Uruguay El Principito continuó anotando goles a base de su potente zurda, llegando a ser goleador en Brasil de la Copa América de 1989. Para cuando la determinante década de los 90 rodaba, Sosa pasó a Los Negriazules de Milan donde hizo mas goles que nunca. Jugando para Inter FC este uruguayo nacido en Piedras Blancas logró besar la Copa UEFA en 1994, una proeza similar a la que pudieron vivir Diego Forlan o el ya citado Suarez en sus carreras europeas.

Luego la vanguardia. Como Bowie, Ruben Sosa tuvo una etapa alemana.  El amarillo y negro fue parte de la vida de este inmenso jugador, ya que el Borussia Dortmund contrató sus servicios por una temporada. Allí fue parte de un sistema de juego donde su magia indeleble quedó un tanto opaca. Sin embargo su participación con los aurinegros le dio la Copa de la Liga esa temporada. Al año siguiente, ya con Sosa afuera, Borussia Dortmund fue a la Champions League y la ganó. Sosa dentro del campo profesional fue un distinto, de esos que hoy valen centenas de millones.

ETERNO RETORNO
Volver a las tierras tranquilas y húmedas del Uruguay significó para Ruben Sosa una renovación en su vinculo con el fútbol. Lejos de venir a morir en una Liguilla, El Principito marcó un pasó bien interesante en su carrera jugando para Nacional. La institución en la previa del 2000 también precisaba un cambio en el espíritu; un mañana glorioso ante la tétrica década de los 90. Ambas voluntades y varias más conformaron un equipo que no solo marcó un antes y después, sino que sembró un gran futuro albo.

Con tan solo tres décadas de vida Sosa volvía al torneo doméstico para brillar y enloquecer a los seguidores que se reúnen en La Blanqueada los fines de semana. Junto a la mítica dirección de Hugo De Leon y un intenso equipo, los comandados por El Poeta Del Gol cortaron el sexenio mirasol y marcaron un paso importante hacia la renovación de cara al nuevo siglo.

El estadio Centenario desborda de personas y gritos. El partido clásico está por reanudar cuando el juez pite la falta. Depende del referee no de Ruben Sosa, quien está frente al balón a poca distancia. Tampoco de la barrera mirasol. Sosa espera hasta el sonido del silbato. Cortos son los pasos y mucha la fuerza que se le impone al balón. La velocidad es tal que nadie entiende nada. Para cuando los niños presentes comprenden lo ocurrido, Ruben Sosa ya grita sobre la linea de cal. Otro zurdaso fuerte que se clava arriba contra el palo de la barrera. Una vez más el arquero está descolocado.

MARCO POLO
El taxi está detenido y la puerta del chófer abierta. En el fondo del vehículo Sosa mira por la ventana buscando explicaciones. Nervioso toma el celular. A unos metros y frente a un árbol chino, el taxista golpea su cabeza contra el tronco. La ciudad es Shangai, la falta de comunicación entre Occidente y Oriente es la causa de la escena y Ruben Sosa pide ayuda a través del ya viejo dispositivo con botones.

Este genio al que rendimos amor con todas estas palabras supo mirar a China cuando todos palmaban con la Premier League de Inglaterra, en tiempos de Muñoz y su Deporte Total. En un futuro, nuestro actual crack Luis Suarez quizá termine anotando hatricks en el sur de Asia. Hoy sin embargo lo precisamos más que nunca en cancha con la celeste, pero su rodilla y la lesión nos lo priva ante Argentina.

La última paliza clásica en el Estadio Centenario ante Brasil puso a Uruguay en búsqueda de la vieja y "noventosa" calculadora. No para usarla ya sino para tenerla vista. No vaya a complicarse el futuro y veamos a Tabarez apurado por ese artefacto lleno de botones, que de seguro descansa en algún escritorio de metal herrumbrado dentro de la AUF.








martes, 19 de abril de 2016

FÚTBOL POR ABAJO

En nuestro deporte rey no siempre hay que trabajar al galope de la gambeta y el huevo. Existen situaciones donde es mejor una correcta comunicación que un certero pase; por ejemplo en el universo del fútbol para ciegos. En ese contexto Gonzalo Lapachian es capitán de la selección nacional de futsal, siendo referente en un contexto poco formalizado y carenciado.


Estas húmedas tierras guardan refugio a miles de niños que crecen con ganas de ser algún día el 9 del Barcelona. Pero como buenos niños hay cosas que no saben aún. Desconocen la cara del fútbol que guarda beneficios colosales solo para una parte del gran mapa mundial, muchos otros la luchan a base de amor y convicción.
En este último grupo hay gran diversidad de situaciones, las cuales varían por
ubicación terrestre, calidad de vida o desarrollo físico. La historia de Gonzalo está enlazada con la última variedad situacional, ya que siendo un deportista nato desde su llegada a La Tierra, tuvo una pérdida que a muchos podría paralizar eternamente. La visión le fue negada completamente cuando se encontraba alrededor de la mayoría de edad, fue diagnosticado con retinosis pigmentaria, una enfermedad heredada al igual que parte de su familia. En definitiva era probable que Gonzalo en algún momento de su trayectoria vital careciese de visión. Quizá por esa especie de predestinación es que la postura del entrevistado frente a la vida sea de gran fortaleza y consciente de los hechos. Pero me animo a adelantar que la práctica deportiva fue otro gran río, el cual Gonzalo Lapachian supo nadar para seguir camino.

HOY HAY QUE SUDAR
Una de las llaves para transitar por esta vida de una buena manera se encuentra
colgada en el cuello del deporte. Ejercitar nuestro cuerpo aeróbicamente por
ejemplo, brinda gran cantidad de bienestar. Basta con agregar la exigencia
física a nuestra rutina semanal para saber lo que estoy narrando.
El entrevistado siempre practicó deportes. Ya desde pequeño Gonzalo supo variedades de nado dentro de una piscina, también conoció lo que es tener brazos fuertes usando remos en una embarcación, practicando regatas. Y si de velocidad hablamos, el dinamismo del boxeo tambièn supo ser procesado por el cuerpo de este montevideano, quien actualmente reside en la ciudad de Mercedes, Soriano.
Seas de Colonia, Cerro Largo o capitalino, el fútbol es una de las pecas características del Uruguay. La historia de Gonzalo con el fútbol tiene varios papeles, uno más pasivo pero pasional como el ser hincha. Con la aurinegra supo vivir momentos de alegría y de los otros, pero como buen seguidor siempre está cercano al mirasol, contemplando su interna compleja.
El otro rol está vinculado a la actividad deportiva, el cual tiene capítulos internos variados. Gonzalo tuvo un cambio de rumbo cuando perdió la vista y allí se planteó una incógnita en su vida. Preguntas se recitaban en su mente sobre la posibilidad de jugar al fútbol de otra manera, y la respuesta vino por parte del deporte mismo. Lejos de agregar más cuestiones, la actividad física ayudo a limpiar el terreno ofreciéndose como una noble e inspiradora herramienta.

PIE A PIE
El futsal para ciegos plantea para alguien como Gonzalo un nuevo lienzo donde pintar. Habiendo tenido la oportunidad de disputar fútbol clásico, el entrevistado se encontró con un nuevo deporte el cual le generó nuevas posibilidades: “Tenes que imaginar la escena, la posición en la cancha y pensar estrategias”. Cultivar el intelecto y al mismo tiempo ejercitar el cuerpo no es algo que abunde en un mismo lugar a mi entender, pero entre quien pregunta y quién responde hubo acuerdo en que el deporte, en palabras de Gonzalo: “Mejora la salud y te mantiene con la mente despierta. Con avidez”.
“Tenes seguridad. Cuando comprendes el deporte te moves sin temor, eso te da confianza”. Esta herramienta integral que puede ser el futsal para ciegos tiene algunas diferencias con el deporte que practica Godin o Suarez. En palabras de Gonzalo Lapachian el traslado del balón en este deporte “es importante y de lo primero que se practica”. “Los pies se colocan en forma de V, con los talones juntos. El balón va de pie a pie y así se traslada corriendo”. Se puede entender que esta situación de juego es fundamental para el objetivo del deporte: no perder la pelota y así tener más chances de anotar. Así, aquellos jugadores que logren traslado en velocidad serán los llamados “buenos jugadores”, y en ese sentido Gonzalo destaca. “La posibilidad de no perder el balón en movimiento y con velocidad es lo que define a un correcto jugador”, comenta este futbolista de la liga argentina desde 2012.
Más allá de otras particularidades que tiene este deporte, tales como los cascabeles dentro de la pelota para emitir sonidos o las barreras en el contorno del campo de juego, el futsal para ciegos guarda en la comunicación su eje y motor. En palabras de Lapachian esta característica “es fundamental en este deporte y potencia el trabajo en equipo”. El uso de la voz en esta modalidad futbolística puede dar al jugador una solución para el juego, así lo ejemplifica el entrevistado: “Cuando llevas el balón y te encontrás marcado o con poca salida, entonces tenes que llamar a algún compañero dentro de la cancha y este al responderte te da la noción de a donde pasar el balón”. Pero no solo hay comunicación dentro del campo de juego, sino que fuera hay auxiliares en distintas partes, los cuales pueden describir un mejor escenario con tan solo gritar “cambia” o “pasa”. Una última característica del deporte se encuentra bajo los tres palos, donde el golero es el único integrante del equipo que puede ver, esto lo convierte además en el guia de esa parte de la cancha. Los tres auxiliares por equipo no pueden salirse de lo establecido en lo que refiere a ser guías de los jugadores, de ser así están establecidas sanciones para las incorrecciones.

CON LA PINTA DE UN GORRIÓN
Hay varios motivos que llevaron al entrevistado a la posición de capitán o referente dentro de la selección. Su trayectoria en el fútbol para ciegos viene desde el 2010 y en la cancha se maneja como un clásico patrón del fondo. La voz de mando, su rol en la interna del grupo y su predisposición a los actos administrativos para obtener apoyo, son algunas de las cualidades que presenta la capitanía de Gonzalo dentro de la selección. En muchas otras partes del mundo el párrafo anterior pasaría sin pena ni gloria pero acá no, ya que el fútbol para muchos, es la razón de su vida. Quizá no esté bien eso, pero no me dedico a opinar sobre los demás; lo importante es que son un montón aquellos que encuentran en el once contra once, lo que otros obtienen escuchando Mozart: belleza, pasión, elegancia, tensión, etc. En ese universo rioplatense la figura del capitán toma dimensiones sobrenaturales, tanto esté en el fondo de la zaga con cuchillas afiladas en vez de botines, ligero como una gazela en la delantera y haciendo goles de todos los colores, o simplemente, plantado en el medio de la cancha con la 5 en la espalda haciendo que el fútbol pase por él.
Todo buen referente debe contar con una perspectiva a futuro y así poder visualizar posibles escenarios. Entre las preocupaciones que Gonzalo presenta cuando se pone la cinta de capitán, está la poca regulación que esta disciplina deportiva tiene en nuestro país. Ya el nacimiento del sector vino como sugerencia de la comunidad de deportistas ciegos y no por actores dentro del fútbol. La falta de organización lleva a tener un plantel muy diezmado en lo que a participación del interior se refiere, siendo mayoritariamente conformada la selección por muchachos que viven en la llamada zona metropolitana (sur del Uruguay). El carecer de orden hace que los fixtures de competencia sean poco planificados, llegando a tener campeonatos en forma muy esporádica. Otra falencia de esta disciplina está en la falta de un campeonato local que permita mayor flujo de jugadores y un mayor profesionalismo como en otras regiones. Sin ir muy lejos, Argentina presenta apoyo estatal para su selección y también hay aportes por parte de fundaciones para los distintos equipos del campeonato local. Mientras eso pasa acá al lado, en nuestro país no hay apoyo del Estado, quedando como única ayuda principal la que brinda la Mutual Uruguaya de Deportistas Ciegos. 
Quizá todo ese combo de problemas y carencias potenció la no participación de la selección nacional en los Juegos Paralímpicos del próximo septiembre en Rio de Janeiro, quizá no. Pero si es claro que la accesibilidad es un derecho que no siempre se concreta. Construimos el mundo de acuerdo a las posibilidades de algunos y son muy pocas, las veces y las acciones, donde implementamos inclusión para aquellos que no pueden transitar el mundo como los demás.
Que eso cambie.

martes, 21 de julio de 2015

EL MATO A UN POLICÍA MOTORIZADO

Para muchos la actuación de Suarez en el último mundial ya quedó atrás gracias a el día que se posicionó mejor que Evra y marcó el gol de la victoria ante la Juventus por la Champion League. Para otros -muchos ubicados en mi país- los dientes de Luis Suarez aún duelen ya que acaba de pasar una Copa América donde los delanteros faltaron sin aviso, y la presencia del perseguido Suarez aun se hace notar. Un acoso sobre El Salta por parte del fútbol mundial que ha tenido varias instancias donde el delantero ha sido condenado por su naturaleza, un valor que mucho tiempo atrás deslumbró a las primermundistas luces brillantes del balompié.
EL PISTOLERO ES PERSEGUIDO

La pareja iba con sus mochilas por la tarde calurosa que ingresaba en un otoño donde las hojas se acumulaban por las cuadras camino al Parque Central. Antes de llegar al clásico estadio ambos jóvenes se detuvieron en una casa con un gran zaguán de color crudo.
-“Es temprano todavía, ¿A qué hora entrenas?”, preguntó la adolescente de pelo castaño oscuro quien mientras hablaba descendía la mirada con simpatía.
-”Falta un rato y es acá en el Parque la practica hoy” dijo Luis sonriendo y sentandose en el mármol crudo.

Ella quedó contenta con la respuesta y le copio en la acciòn viéndose rápidamente sorprendida cuando el escalofrío llegó a sus jóvenes muslos. El congelante mármol transformó esa lisa piel libre de prendas en un campo minado de puntos blancos, la joven sin pensarlo se sentó en las piernas de su pareja adolescente, las cuales descansaban flexionadas en ángulo agudo. A partir de ahí una estampida de risas y besos comandó la tarde en La Blanqueada entre aquel joven jugador y aquella adolescente estudiante, hasta que sucedió aquello que no ocurre todos los días.
No existen datos certeros de lo que pasó allí unos momentos más adelante esa tarde. El único aporte sobre lo ocurrido frente a la pareja adolescente puede ser comunicado por una vecina, la cual se encontraba encendiendo un conjunto de hojas secas contra el cordón de Carlos Anaya casi Lucas Piriz, pero ella misma no está segura de lo que vió. La escoba intentaba rallar las baldosas sin éxito alguno, Norma no paraba de barrer sin prestar atención a otra cosa cuando un fulgor apareció por la tranquila vereda de La Blanqueada. Luego de refregarse los ojos para tratar de confirmar, aun mas, lo visto por su veterano aparato ocular la señora continuó barriendo y pensando si las numerosas copas de fuerte licor durante tantas tardes pudo ser el culpable de aquellas alucinaciones. Sin pensarlo Norma entró a su hogar lo más rápido posible. Desde ese día existió en la vida de la vecina un coto al licor de limón.

Los brazos de la chiquilina se atenazaron al cuerpo de su joven pareja ni bien el resplandor se posicionó enfrente de ambos dos. Al tenerlo entre sus miembros ella notó que Luis Suarez estaba lejos de presentar un estado de temor o tensión; en el rostro del pequeño Suarez todo era alegría y no había una pizca de explicación de tal comportamiento en aquel haz de luz. Los grandes dientes del juvenil tricolor parecían barnizados por una nueva capa de brillo, un aspecto más saludable que el de las propagandas televisivas.

Light my fire
Luis Suarez conocía ese fulgor, era en parte ese que evocó Jaime Roos. Pero no solo eran las luces del estadio las que quitaban visión sino que había mucho más en aquella blancura; Suarez sabía internamente que era el “fútbol mundial”, esa abstracción que está presente en la mente de millones de terrícolas, y que aquella tarde de otoño posó sus intenciones en el salteño nacido a principios del año 1987.

La vida de Suarez rotó a partir de ese día. Los estudios terminaron saliendo de la vida de El Salta y el amor se fue hacia otra mujer, una que más adelante lo haría cruzar el Atlántico. Un viaje al viejo continente que todo football player sudamericano tiene en mente, pero que en caso de Luis Suarez no era lo único que lo motivaba. El luchar por amor seguramente le otorgó un poco más de esa voracidad futbolística que este jugador tanto encarna y que sus compatriotas tanto se embanderan.

Hoy está en la élite del fútbol mundial aportando desde su lugar, recobrando la influencia que supo tener en tantos partidos con el Liverpool; performances aquellas que muchos pudimos seguir por Espn o Fox Sports y que nos daban una clara cabalidad de lo que el uruguayo de 28 años podía hacer. Antes de eso Luis Suarez y sus monumental cantidad de goles en Holanda llegaban en fragmentos los domingos en La Hora de los Deportes cuando Sonsol se deleitaba con los goles de los compatriotas en el exterior.

El Barcelona lo supo esperar. Peleó en los tribunales y obtuvo más suerte que los abogados uruguayos -solo influyentes acá- reduciendo la pena del 9 del FCB. Llegó el debut oficial y el gol aún no debutaba en Catalunya; eso en el delantero es como la falta de aire, mortal. La gran estructura Barca podía tener un delantero centro un buen tiempo sin marcar ya que su manera de entender el balompié es de largo aliento. Y así fue, cuando Luis Suarez destapó la olla saltó una gran cantidad de goles, llegando a promediar un gol cada dos partidos.

Pero si es que existe una razón para la construcción de este texto, esta está en la convicción que tengo sobre la grandeza de Suarez como jugador de fútbol, quedando demostrada a mi entender por sus participaciones finales del primer semestre del 2015. La participación del salteño en la etapa final del torneo europeo por excelencia -Champion League- y en los partidos decisivos en la liga BBVA eclipsó a los nunca segundos Messi o Neymar. Volvió loco a Kompany, Godin, Bonucci, Silva y Ramos durante estos primeros seis meses, mostrando su mejor rostro en los partidos contra las otras potencias del fútbol mundial.

Sus goles, corridas y luchas conforman a un muy completo jugador que enamora a cualquier amante de ese fulgor caliente que es el once contra once. El futuro tiene a Suarez ya amoldado a la mecánica catalana-holandesa y con la deuda que aun mantiene con el pueblo celeste, luego del partido mundialista ante los italianos. Un compromiso que seguramente será saldado con su clásico pago a la red, ese que continúa con el beso a la muñeca en distintas partes y la sonrisa en la cara.

lunes, 27 de abril de 2015

EL VIVO FESTEJA

A Fernando Cabrera.
  
No estoy por Belvedere, el centro me tiene atrapado entre sus luces, su pavimento y su transporte. Un 188 al comienzo de la tardecita me lleva de aqui para alla, y yo parado al fondo. No somos muchos, menos si quitamos ambos funcionarios del transporte. En muchos momentos del viaje mi cara busca salir por la ventana abierta que tengo al lado, queriendo una idea perpetua, una idea completa.

Por esos momentos me percato que Fernando Cabrera, el mítico músico nacional, está de pie en el centro del mismo ómnibus que vengo narrando; parado a tres metros de este narrador, se mantiene quieto mientras el bus rumbo a Ciudad VIeja para y sigue, para y sigue. El bardo entro al transporte y yo en otro lugar, dejándome atrapar por la idea maestra, la idea concreta.

La C estampada en el frente de su camperon azul me hace confirmar que Cabrera es el pequeño ser que esta solo en la estructura de cutcsa. Sus manos rosadas y mágicas no dejan quieto al boleto que acaba de recibir, lo mueve suavemente de aqui para alla en forma constante. Esos dedos que tanto misterio hacen construir a las seis cuerdas, ahora están dispuestos a jugar con un boleto de cuatro tintas... que privilegio el de ese pedazo de papel, si tuviera vida para comprender lo afortunado de su existencia... yo no se. 

 Lo diferente dura lo que un viaje por el centro. Antes de bajarme, un cantor y guitarrero sube al 188 a desplegar sus arsenal artístico, sin darse cuenta el guitarrero se posiciono al lado de F C. Este último no modificó una sola posición de su organismo, como una estatua conformada de canciones, Cabrera inclina su cabeza para recibir mejor lo que viene del colega anónimo. Ya caminando por la vereda rumbo al Manchester veo y escucho las palmas de Cabrera dentro del transporte aplaudiendo la canción, que al igual que este texto diminuto se hace humo.

PINTO BARDO

martes, 14 de abril de 2015

SEGUIR SIENDO

Los clásicos del fútbol en el Río de la Plata desde 1901 son tema importante para la gran cantidad de machos que viven en la cuenca. Un nuevo episodio de esos enfrentamientos se esta por decidir en el Centenario, mezclando el futuro incierto con el conocido y estático pasado. (Uruguay 1 - Argentina 2)
 
URUGUAY, LA CANTERA DE LOS 5
Los pies avanzan lentos hacia arriba, los escalones ni bien son liberados por un humano al instante son ocupados por otro ser de carne y hueso que también busca subir. Son tantos los cuerpos en rozamiento avanzando en la noche que el calor entre la gente se hace aún más imbancable.
Las escaleras como los pasillos de la tribuna Amsterdam, al igual que la amplia mayoría del estadio Centenario se encuentran con gran cantidad de personas por metro cuadrado; es la noche del primer sábado de febrero y se está por disputar un nuevo capítulo en la larga historia de los clásicos del balompié en el Río de la Plata. En ésta oportunidad en modalidad juvenil, entre el local Uruguay dirigido por Coito ante los hermanos argentinos quienes están al mando de Grondona jr.
Esta generación juvenil es una de las varias alegrías que el público uruguayo ha experimentado desde que Washington Tabarez está al mando de la celeste, satisfacciones que se sucedieron tanto a nivel mundial como en torneos continentales. Podemos remarcar dos historias enmarcadas en el recorrido de los chiquilines celestes, la de aquellos que en el mundial de 2011 ante un gigante y repleto estadio Azteca no se quedaron duros como Calamaro, en cambio llevaron a Uruguay a su primer final sub 17. En un torneo en el que los muchachos de Coito nos brindaron el tesoro invisible de ganar a Brasil una semifinal por 3 a 0.
El otro cuento ocurrió dos años después de México, Verzeri tomó el camino andado por Coito y lo potenció suficientemente como para pelear intensamente la copa del mundo sub 20. Allí en Turquía contando con armas letales como la definición de Nicolas Lopez o la magia de De Arrascaeta no fue posible subyugar la figura astral de Paul Pogba, jugador crack, quien levantó esa copa y hoy por hoy es pieza básica de la primera de Francia como de la Juve de Turín.
En lo particular de esta sub 20 capitaneada por Naitan Nandez, tienen las premisas del camino celeste como insignia una vez más, y eso el público lo ha podido decodificar, y demuestra a través del apoyo y el agradecimiento. Un gran funcionamiento colectivo sumado a la presencia dentro de la plantilla de posibles pichones de cracs, conforman una idea futbolística que como repite el maestro, no asegura ganar todos los partidos, pero si, ser un rival que venderá cara la derrota.
Hoy la selección cierra su participación sudamericana en el estadio, con las chances intactas de ganar todo lo que este campeonato ofrece. La clasificación al mundial de la categoría esta abrochado, resta el pasaje a los JJOO de Rio y el tan ansiado titulo de campeon.
Al igual que una cebolla este partido tiene muchas capas, pero a diferencia de la planta herbacea el match de hoy conjuga por un lado, esa gran pintura del pasado donde podemos encontrar representaciones de Luis Suarez tirando un caño a Perfumo, para luego desbordar y levantar un centro que picara. Y vendrá el Batigol a toda velocidad ya preparado para poner la globa contra un palo, pero es ahí donde Rodolfo Rodriguez, lo atorare suficientemente para que el balón salga rebotado hacia adelante; tanto viajará la pelota de la pintura surrealista que se transportará hasta algún futuro.
Un mañana que por otro lado, pinta la capa de lo que vendrá en este clasico historico, un costado de frescura asociado a lo que aún no se ha escrito y que otorga un porvenir que a muchos futboleros intriga, debido a la probabilidad de que por esta cancha hoy éste la figura del próximo gambeteador galactico del fulbo mundial. Ésta parte de la Tierra y éste clásico en particular ha sabido contar con una cifra importante de buenos dribleadores, un hecho que termina siendo uno de los tantos condimentos que se han ido revolviendo en este caldo de fútbol que arrancó allá por 1901.
2015. La parte alta de la tribuna Asterdan es mi refugio ahora, recostado contra la Olimpica tengo el toque justo como para ver el fútbol de una manera un poco fuera de lo convencional, lo que me motiva y alegra. Abrazo a mi novia, beso y risa. La mujer, un bicho que salvo alguna franja etaria no concurre habitualmente a los eventos futbolísticos, pero que a partir de ciertas simpatías por el triunfo celeste se ha ido volcando al estadio. Se forma entonces lo que muchos entienden como "familia", generaciones viejas que llevan a los más pequeños o aquellos futboleros actuales que buscan un momento para compartir “con su esposa, las nenas y los suegros”.
Manteniendo la imagen previa sobre los hinchas de la celeste podemos acordar que no se caracteriza por ser una unidad de carácter bochinchero. Tal quietud quedó más evidente cuando el puñado de argentinos, apostados en la parte alta de la tribuna América comenzaron con sus clásicos cánticos albicelestes, accionando al instantante las cuatro tribunas en saltos y alientos para los celestes. Fue suficiente una ley física para que el estadio se pusiera a tono con la altura histórica del enfrentamiento. Un contexto que terminó de ebullir en lo que a voces en alto se refiere, cuando se entonó el himno uruguayo posteriormente al del vecino país.
Frente a este contexto de arranque el comentarista Yanuzzi se adelantó a Kesman y opinó frente a los mics de la 970 que la fiesta del pueblo esta en las gambetas y los corazones de los muchachos. Para cuando el juez brasileño Ricardo Marques pitó el arranque del partido, una gran cantidad de luces flash provenientes de celulares se fueron encendiendo generando un nuevo evento destacable en estos 90 minutos de fútbol. Para los primeros 10 el youngest Amaral se encontraba construyendo el 70% de un gol y Pereiro, apto para firmar y marcar de zurda el 1 a 0 de un partido, que diez minutos después se torno picante con faltas violentas y dichos varios entre jugadores. Vale recordar que ambas delegaciones de gurises son viejos conocidos, y el ayer ya los ha encontrado en la verde gramilla enfrentándose en varios planos de esa palabra.
La vehemencia de algunas jugadas despertaban los pedidos de cartón vermelho al árbitro mineiro, pero éste no optó por llevarse las manos a los bolsillos. Algunas otras manos sí agarraron cabezas o fueron aplaudidas con sensación de satisfacción ante los lujos de un Pereiro, que a pesar de su gran altura y juego aéreo decidió patear corners sabiendo que hay otros destacados lanzadores como Franco Acosta.
Hacia el final del primer tiempo el seleccionado visitante se arrimó al área de Uruguay y fue ahí donde se mostró la sobriedad del golero local, quien a lo largo del campeonato se ha valido de multitudinarios elogios, pero que para el final de este primer tiempo lo encontró ante una jugada entreverada en cercanía a su área y fue ahí donde Driussi metió un furioso disparo, dejando al pelado número 12 sin reacción posible.
El HT llega con un empate a uno que según Yanuzzi preocupa. Además de reflexiones que se pueden escupir mientras no hay show, el entre-tiempo incluso permite los movimientos humanos: - que necesito hacer lo primero, que quizá me coma un choripan que es caro, pero ta! un gustito no esta mal; que me estoy cagando y no me aguanto ¿y si me apuro y vuelvo cuando arranque el segundo tiempo?
Pero en este partido nada de eso es posible ya que la multitud es bastante dentro de la tribuna en que estoy y por eso, posiblemente lo más sensato sea no mover un decímetro el culo de la butaca para no correr riesgo de mirarlo desde la escalera.
Para los siguientes 45 minutos Amaral no vuelve a la cancha ya que luego del gol del 10 uruguayo, el 17 se cayó por recuperar un balón previamente perdido; en el parte médico se pueden leer las palabras "hombro" y "lesión".
Baez hijo, quien inició como titular el torneo le toca reemplazar a una de las revelaciones del sudamericano en la final del campeonato. Un campeonato que para las 23:45 del sábado 7 empezó a tomar la ruta 1 rumbo al oeste para cruzar el charco; la Argentina dió vuelta el clásico del Río de la Plata a través de una de las tantas genialidades que supo tirar el capitán albiceleste y campeón de América, Correa. Un jugador de fútbol que volvió loco a toda la defensa charrúa y que confirmó definitivamente la capacidad goleadora de los dirigidos por Humbertito.
Lo que restó del partido fue la foto del cansancio abrazando a los jugadores, haciendo cuernitos a Cotugno, tocando las nalgas a Arrambari, molestando a Nandez.
Las manos rompiendo cadenas de Rocambole de alguna manera son las mismas que las de algún jugador celeste al final del match, los cuales ponían piernas firmes y escuchaban ánimos hervidos desde las tribunas que exigían entre otras cosas que se respete la casa.  
Primero vino el silbido del final y después la nada. Las piernas se vencieron a si mismas y el cuerpo cayó rendido sobre el verde suelo, para ese momento sus manos ya estaban cubriendo sus ojos y el llanto salado que empezó a brotar se mezcló con el barniz de sudor que fue generado luego de tanta corrida, tanta metida, tanta caída. La cabeza está envuelta en la camiseta como si quisiera no ver, no presenciar lo que está ocurriendo a metros de él. En las cercanías de la Amsterdam con Olímpica el plantel ganador del torneo salta de aquí para allá y grita los clásicos cantos del campeón mientras los silbidos e insultos de los hinchas de Uruguay bajan como pedrada hacía el verde césped.
De plástico transparente es la botella que vuela por los aires, es un puñado de agua ya sin gas envasada que busca golpear algún jugador argentino; el objetivo no es alcanzado y no es el único envase volador en ese momento. La respuesta albiceleste no demora en llegar, la desfachatez juvenil lleva a uno de los players a tomar el envase, sin dejar de lado la alegría por la victoria destapa la botella y se echa el líquido tibio sobre el caliente cuerpo para luego regresar con los suyos, esa comunidad que ha prometido repetidas veces devorarse el mundo fútbol.
La escena del compatriota rendido y en llanto finaliza cuando uno de sus colegas lo toma por detrás de sus brazos, lo impulsa a restablecer la vertical, para luego palmear su cabeza y guiarlo con el resto de la delegación local. Por encima de todos nosotros la propiedad de Jaime Roos se ubica contundente e influyente, las luces del estadio no dejan nada al encubrimiento, todo lo alumbra con intensidad y blancura.
Naranjas y menos apabullantes se disponen las luces callejeras de Ramon Anador que custodian mi camino futuro hacia Garibaldi. El futuro de los de Coito tiene a las tierras oceánicas como objetivo este año, mi mente ahora retiene lo que más conecta con los clásicos juveniles. Una tarde del 99 mi madre acompañó a una amiga a un clásico sub 17 en el estadio, lugar poco frecuentado por ella. Ese partido fue un partidazo y como tal, tuvo una genialidad del fútbol mundial gracias al Pollo Olivera, quien en un mix de magia, velocidad y determinación entregó al Centenario un doble sombrero con tres rivales dejados de lado y dejando el balón fuerte abajo contra el palo. Mi mama fue dos veces al monumento al fútbol mundial y tuvo la suerte de ser partícipe de una gran jornada de esa locura humana llamada fútbol.