martes, 21 de julio de 2015

EL MATO A UN POLICÍA MOTORIZADO

Para muchos la actuación de Suarez en el último mundial ya quedó atrás gracias a el día que se posicionó mejor que Evra y marcó el gol de la victoria ante la Juventus por la Champion League. Para otros -muchos ubicados en mi país- los dientes de Luis Suarez aún duelen ya que acaba de pasar una Copa América donde los delanteros faltaron sin aviso, y la presencia del perseguido Suarez aun se hace notar. Un acoso sobre El Salta por parte del fútbol mundial que ha tenido varias instancias donde el delantero ha sido condenado por su naturaleza, un valor que mucho tiempo atrás deslumbró a las primermundistas luces brillantes del balompié.
EL PISTOLERO ES PERSEGUIDO

La pareja iba con sus mochilas por la tarde calurosa que ingresaba en un otoño donde las hojas se acumulaban por las cuadras camino al Parque Central. Antes de llegar al clásico estadio ambos jóvenes se detuvieron en una casa con un gran zaguán de color crudo.
-“Es temprano todavía, ¿A qué hora entrenas?”, preguntó la adolescente de pelo castaño oscuro quien mientras hablaba descendía la mirada con simpatía.
-”Falta un rato y es acá en el Parque la practica hoy” dijo Luis sonriendo y sentandose en el mármol crudo.

Ella quedó contenta con la respuesta y le copio en la acciòn viéndose rápidamente sorprendida cuando el escalofrío llegó a sus jóvenes muslos. El congelante mármol transformó esa lisa piel libre de prendas en un campo minado de puntos blancos, la joven sin pensarlo se sentó en las piernas de su pareja adolescente, las cuales descansaban flexionadas en ángulo agudo. A partir de ahí una estampida de risas y besos comandó la tarde en La Blanqueada entre aquel joven jugador y aquella adolescente estudiante, hasta que sucedió aquello que no ocurre todos los días.
No existen datos certeros de lo que pasó allí unos momentos más adelante esa tarde. El único aporte sobre lo ocurrido frente a la pareja adolescente puede ser comunicado por una vecina, la cual se encontraba encendiendo un conjunto de hojas secas contra el cordón de Carlos Anaya casi Lucas Piriz, pero ella misma no está segura de lo que vió. La escoba intentaba rallar las baldosas sin éxito alguno, Norma no paraba de barrer sin prestar atención a otra cosa cuando un fulgor apareció por la tranquila vereda de La Blanqueada. Luego de refregarse los ojos para tratar de confirmar, aun mas, lo visto por su veterano aparato ocular la señora continuó barriendo y pensando si las numerosas copas de fuerte licor durante tantas tardes pudo ser el culpable de aquellas alucinaciones. Sin pensarlo Norma entró a su hogar lo más rápido posible. Desde ese día existió en la vida de la vecina un coto al licor de limón.

Los brazos de la chiquilina se atenazaron al cuerpo de su joven pareja ni bien el resplandor se posicionó enfrente de ambos dos. Al tenerlo entre sus miembros ella notó que Luis Suarez estaba lejos de presentar un estado de temor o tensión; en el rostro del pequeño Suarez todo era alegría y no había una pizca de explicación de tal comportamiento en aquel haz de luz. Los grandes dientes del juvenil tricolor parecían barnizados por una nueva capa de brillo, un aspecto más saludable que el de las propagandas televisivas.

Light my fire
Luis Suarez conocía ese fulgor, era en parte ese que evocó Jaime Roos. Pero no solo eran las luces del estadio las que quitaban visión sino que había mucho más en aquella blancura; Suarez sabía internamente que era el “fútbol mundial”, esa abstracción que está presente en la mente de millones de terrícolas, y que aquella tarde de otoño posó sus intenciones en el salteño nacido a principios del año 1987.

La vida de Suarez rotó a partir de ese día. Los estudios terminaron saliendo de la vida de El Salta y el amor se fue hacia otra mujer, una que más adelante lo haría cruzar el Atlántico. Un viaje al viejo continente que todo football player sudamericano tiene en mente, pero que en caso de Luis Suarez no era lo único que lo motivaba. El luchar por amor seguramente le otorgó un poco más de esa voracidad futbolística que este jugador tanto encarna y que sus compatriotas tanto se embanderan.

Hoy está en la élite del fútbol mundial aportando desde su lugar, recobrando la influencia que supo tener en tantos partidos con el Liverpool; performances aquellas que muchos pudimos seguir por Espn o Fox Sports y que nos daban una clara cabalidad de lo que el uruguayo de 28 años podía hacer. Antes de eso Luis Suarez y sus monumental cantidad de goles en Holanda llegaban en fragmentos los domingos en La Hora de los Deportes cuando Sonsol se deleitaba con los goles de los compatriotas en el exterior.

El Barcelona lo supo esperar. Peleó en los tribunales y obtuvo más suerte que los abogados uruguayos -solo influyentes acá- reduciendo la pena del 9 del FCB. Llegó el debut oficial y el gol aún no debutaba en Catalunya; eso en el delantero es como la falta de aire, mortal. La gran estructura Barca podía tener un delantero centro un buen tiempo sin marcar ya que su manera de entender el balompié es de largo aliento. Y así fue, cuando Luis Suarez destapó la olla saltó una gran cantidad de goles, llegando a promediar un gol cada dos partidos.

Pero si es que existe una razón para la construcción de este texto, esta está en la convicción que tengo sobre la grandeza de Suarez como jugador de fútbol, quedando demostrada a mi entender por sus participaciones finales del primer semestre del 2015. La participación del salteño en la etapa final del torneo europeo por excelencia -Champion League- y en los partidos decisivos en la liga BBVA eclipsó a los nunca segundos Messi o Neymar. Volvió loco a Kompany, Godin, Bonucci, Silva y Ramos durante estos primeros seis meses, mostrando su mejor rostro en los partidos contra las otras potencias del fútbol mundial.

Sus goles, corridas y luchas conforman a un muy completo jugador que enamora a cualquier amante de ese fulgor caliente que es el once contra once. El futuro tiene a Suarez ya amoldado a la mecánica catalana-holandesa y con la deuda que aun mantiene con el pueblo celeste, luego del partido mundialista ante los italianos. Un compromiso que seguramente será saldado con su clásico pago a la red, ese que continúa con el beso a la muñeca en distintas partes y la sonrisa en la cara.

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