lunes, 27 de abril de 2015

EL VIVO FESTEJA

A Fernando Cabrera.
  
No estoy por Belvedere, el centro me tiene atrapado entre sus luces, su pavimento y su transporte. Un 188 al comienzo de la tardecita me lleva de aqui para alla, y yo parado al fondo. No somos muchos, menos si quitamos ambos funcionarios del transporte. En muchos momentos del viaje mi cara busca salir por la ventana abierta que tengo al lado, queriendo una idea perpetua, una idea completa.

Por esos momentos me percato que Fernando Cabrera, el mítico músico nacional, está de pie en el centro del mismo ómnibus que vengo narrando; parado a tres metros de este narrador, se mantiene quieto mientras el bus rumbo a Ciudad VIeja para y sigue, para y sigue. El bardo entro al transporte y yo en otro lugar, dejándome atrapar por la idea maestra, la idea concreta.

La C estampada en el frente de su camperon azul me hace confirmar que Cabrera es el pequeño ser que esta solo en la estructura de cutcsa. Sus manos rosadas y mágicas no dejan quieto al boleto que acaba de recibir, lo mueve suavemente de aqui para alla en forma constante. Esos dedos que tanto misterio hacen construir a las seis cuerdas, ahora están dispuestos a jugar con un boleto de cuatro tintas... que privilegio el de ese pedazo de papel, si tuviera vida para comprender lo afortunado de su existencia... yo no se. 

 Lo diferente dura lo que un viaje por el centro. Antes de bajarme, un cantor y guitarrero sube al 188 a desplegar sus arsenal artístico, sin darse cuenta el guitarrero se posiciono al lado de F C. Este último no modificó una sola posición de su organismo, como una estatua conformada de canciones, Cabrera inclina su cabeza para recibir mejor lo que viene del colega anónimo. Ya caminando por la vereda rumbo al Manchester veo y escucho las palmas de Cabrera dentro del transporte aplaudiendo la canción, que al igual que este texto diminuto se hace humo.

PINTO BARDO

No hay comentarios:

Publicar un comentario